Maru Campos heredó los operadores del calderonismo que actualmente construyen la red panista que sostiene su poder en Chihuahua.
El ascenso político de Maru Campos está marcado por sus lazos con el calderonismo y figuras clave del PAN. Desde su diputación plurinominal en el sexenio de Felipe Calderón, Campos tejió relaciones con operadores como Roberto Gil Zuarth, exsecretario particular del despacho presidencial y hoy su asesor jurídico.
Con Max Cortázar, excoordinador de Comunicación Social de Calderón y estratega de campañas contra AMLO y Sheinbaum, ahora encargado de su imagen; y con Ernesto Cordero Arroyo, exsecretario de Hacienda y Desarrollo Social, que hoy le brinda asesoría financiera por la que recibió hasta 37 millones de pesos.
Estos vínculos revelan cómo la gobernadora de Chihuahua se sostiene en una red de poder marcada por corrupción, negocios millonarios y la influencia de la cúpula panista.

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Autor: Edward E. López
