EU identificó a un mexicano como presunto líder de un ataque con drones contra un evento en la Casa Blanca, el cual fue frustrado por el FBI días antes.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) identificó a un ciudadano mexicano como el presunto líder de un ataque terrorista frustrado que tenía como objetivo un evento de la UFC realizado en la Casa Blanca, en el marco del cumpleaños del presidente Donald Trump.
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De acuerdo con las autoridades, Abraham Hermosillo Álvarez, de 31 años, fue quien planeó, organizó y dirigió la operación. El sospechoso fue detenido el pasado 14 de junio por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), mientras que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emitió una orden de detención migratoria en su contra.
Según el DHS, Abraham Hermosillo Álvarez ingresó a Estados Unidos con una visa de turista tipo B2, la cual expiró en 2001. Posteriormente, obtuvo protección bajo el programa DACA durante la administración de Barack Obama, tras haber permanecido en el país de manera irregular.

Las investigaciones señalan que el mexicano, quien utilizaba el alias de “Shepherd“, coordinó a otros cuatro individuos para ejecutar un ataque con drones cargados de explosivos durante el evento denominado UFC Freedom 250, celebrado en el Jardín Sur de la Casa Blanca. El objetivo era provocar el caos entre los asistentes y posteriormente atacar con francotiradores a “objetivos de alto valor”.
Entre los implicados se encuentran Tycen Proper, de diecinueve años, así como Bryan Omar Roa, Michael Alan Thomas y Daniel K. Eskridge, quienes fueron detenidos en distintos estados como Ohio, California y Missouri. Las autoridades indicaron que los sospechosos se comunicaban inicialmente a través de redes sociales y posteriormente migraron a plataformas de mensajería cifrada.

¿Cómo fustró el FBI el ataque en la Casa Blanca?
De acuerdo con documentos judiciales, los acusados compartieron mapas, imágenes aéreas y rutas de escape, además de discutir la instalación de una “casa de seguridad” para resguardarse tras el ataque. Incluso se identificó una iglesia abandonada en Nebraska como posible punto de repliegue.
El FBI tuvo conocimiento del plan días antes del evento, luego de que la madre de uno de los implicados alertara sobre comportamientos sospechosos y la compra de armas. Esto permitió desplegar un operativo coordinado que culminó con la detención de los presuntos responsables.

Autoridades estadounidenses señalaron que los detenidos enfrentan cargos por conspiración para cometer homicidio y actos de violencia en instalaciones federales, delitos que podrían derivar en cadena perpetua, además de sanciones económicas.
El DHS subrayó que el ataque fue neutralizado antes de concretarse y advirtió que continuará actuando con firmeza ante cualquier amenaza contra la seguridad nacional.

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Portada: El Político
Autor: Irving Sánchez/@irvingsannz
