Activistas señalaron que las políticas antimigrantes de Trump son discriminatorias y podrían incurrir en violaciones a derechos.
Más de 50 mil personas migrantes se encuentran actualmente bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), una cifra no registrada desde 2019, en lo que especialistas y organizaciones internacionales califican como un alarmante retorno a las políticas antimigrantes del presidente Donald Trump.
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Según datos del Centro de Información de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC), al 1 de junio ICE tenía detenidas a 51 mil 302 personas.
Este repunte ocurre en el marco de un endurecimiento de las redadas migratorias en espacios antes considerados seguros, como centros de trabajo, escuelas, iglesias y hasta en las llamadas “ciudades santuario”.

En ciudades como Los Ángeles, donde el 47 por ciento de la población es latina, de acuerdo con el U.S. Census Bureau, las redadas han reavivado el temor entre las comunidades migrantes.
El pasado viernes, ICE realizó una redada masiva en esa ciudad californiana, en un operativo que incluyó el uso de elementos con el rostro cubierto y presuntas detenciones arbitrarias.
“Durante los 2000 también existió un ICE bastante duro, sin embargo, ningún gobierno había emitido una comunicación antimigrante tan intensa como la que fomenta Trump”, explicó Eunice Rendón, experta en seguridad y migración.
Según datos de TRAC, el 43.7 por ciento de los detenidos no tienen antecedentes penales, y muchas de las ofensas registradas son menores, como infracciones de tránsito.
Trump persigue a más de 50 mil migrantes en redadas de ICE
Organizaciones como Amnistía Internacional denuncian que estas redadas tienen un origen “racial y discriminatorio”.
Edith Olivares Ferreto, directora ejecutiva de la organización en México, señala que “asumen que una persona es migrante por el color de su piel, el lugar donde vive o el idioma que habla. Aún sin saber si tiene o no documentos, la detienen”.
Los reportes también alertan sobre el uso excesivo de fuerza por parte del personal militar estadounidense que participa en los operativos, así como prácticas que atentan contra los derechos humanos de las personas detenidas.

A medida que aumentan las detenciones, también crecen las preocupaciones por las condiciones en los centros de detención. De acuerdo con TRAC, ICE opera actualmente 155 centros, 27.2 por ciento menos que en 2019. Esta disminución en la infraestructura ha derivado en hacinamiento severo.
En abril de 2025, Amnistía Internacional documentó violaciones a derechos humanos en un centro de detención en El Paso, Texas, incluyendo falta de acceso a representación legal, uso de aislamiento, violencia por parte del personal, alimentos caducados y atención médica deficiente.
“Estas instalaciones son degradantes, existen tratos crueles e incluso actos de tortura”, advirtió Olivares.
Cabe destacar que, bajo la administración del expresidente Joe Biden, 23 personas murieron en custodia del ICE.
Redadas de Trump generan indignación en la comunidad internacional
El clima de persecución ha generado pánico entre las comunidades migrantes en Estados Unidos.
“Las personas tienen miedo de ir a trabajar, de llevar a sus hijos a la escuela o de acudir a sus citas con migración”, afirmó Olivares.

La imposición de una cuota diaria de 3 mil detenciones a ICE, reportada recientemente por el diario The Guardian, habría incrementado la presión sobre los agentes, quienes, según Rendón, “siguen siendo los mismos elementos con las mismas capacidades, pero con una mayor exigencia de persecución”.
Las redadas han desencadenado protestas en varias ciudades, especialmente en Los Ángeles, donde migrantes y activistas han salido a las calles para denunciar los operativos. Algunos enfrentamientos han derivado en actos violentos, como la quema de patrullas.
El Consulado de México en Los Ángeles ha emitido recomendaciones a sus connacionales sobre cómo actuar en caso de detención. Por su parte, el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente afirmó que “México agotará vías legales y diplomáticas para defender los derechos de los connacionales”.

Las manifestaciones también han escalado a nivel diplomático. La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, acusó a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum de “alentar” las protestas, afirmación que fue desmentida por la mandataria.
“Condenamos cualquier tipo de violencia. Siempre hemos estado en contra de ello”, dijo.
Por su parte, Donald Trump ordenó el despliegue de elementos de la Guardia Nacional y la Marina en Los Ángeles, una medida que preocupa a defensores de derechos humanos.
“El personal militar está entrenado para combatir enemigos, y la población migrante no lo es. Es un sector que trabaja y contribuye a la economía de Estados Unidos”, advirtió Olivares.
