Los exconsejeros del INE pidieron preservar la autonomía del organismo y garantizar la profesionalización de su estructura.
Un grupo de exconsejeros del INE lanzó una advertencia pública sobre los riesgos que podría implicar la futura reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al considerar que podría poner en riesgo la autonomía del organismo electoral y la equidad democrática en el país.
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Entre los firmantes del pronunciamiento se encuentran figuras como Lorenzo Córdova, Jacobo Woldenberg, Ciro Murayama, Arturo Sánchez y Jacqueline Peschard, así como integrantes del Instituto de Estudios para la Transición Democrática.

Exconsejeros del INE piden reforma electoral de consenso
En su posicionamiento, los exconsejeros exigieron que la reforma no sea impuesta por una mayoría legislativa, como la que actualmente ostenta Morena y sus aliados tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Advirtieron que esta mayoría calificada opera bajo “la extorsión y la amenaza”, y señalaron que el Congreso de la Unión ha cerrado las puertas al diálogo político.
“Las normas electorales son las reglas del juego democrático a las que todos los actores deben ajustarse. Una reforma de esta naturaleza no puede ni debe ser unilateral”, indicaron.

Los exfuncionarios subrayaron que toda transformación al sistema electoral debe construirse a partir de un consenso amplio entre todas las fuerzas políticas y llamaron a fortalecer un sistema que acerque a México al “ideal democrático y representativo”.
En ese sentido, incluso se pronunciaron a favor de aumentar el número de diputaciones de representación proporcional, conocidas como plurinominales, para que 250 legisladores sean electos por mayoría relativa y los otros 250 mediante listas plurinominales.
Exconsejeros piden preservar autonomía del INE
Otro de los puntos medulares del pronunciamiento es la exigencia de preservar la autonomía del INE y garantizar la profesionalización de su estructura.
Para fortalecer dicha autonomía, proponen que los consejeros electorales ya no sean designados por la Cámara de Diputados, sino por el Senado, con una mayoría de tres cuartas partes, en lugar de las dos terceras partes actuales.

En cuanto al financiamiento de los partidos políticos, los exconsejeros sugieren modificar la fórmula de distribución del presupuesto: proponen que el 50 por ciento se reparta según el número de votos obtenidos por cada partido, y el otro 50 por ciento de forma proporcional.

Asimismo, destacaron la importancia de mantener el financiamiento público como eje central, por encima del financiamiento privado, para garantizar comicios equitativos.
“El éxito de una reforma electoral no se mide por su aprobación en el Congreso, sino por su capacidad para generar confianza, autenticidad y equidad en las elecciones”, concluyeron los firmantes.
