La PGR operó un inmueble propiedad de Raúl Salinas de Gortari, que habría sido utilizado para espiar a figuras incómodas del PRI.
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, una mansión embargada a Raúl Salinas de Gortari, ubicada en Lomas de Chapultepec, fue utilizada como búnker clandestino de espionaje político por la extinta Procuraduría General de la República (PGR). Entre 2013 y 2015, bajo la dirección de Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón, se instalaron equipos de intercepción de comunicaciones adquiridos mediante contratos opacos con empresas offshore, financiados con recursos de la partida secreta de seguridad nacional.
El inmueble operó fuera de instalaciones oficiales y fue usado para vigilar ilegalmente a periodistas, activistas y opositores, en el marco del polémico uso del software Pegasus. Esta revelación, documentada por El País, vincula directamente al expresidente Peña Nieto y refuerza las acusaciones de espionaje sistemático durante su administración.

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Autor: Edward E. López
