Bukele ha afirmado que no le importa ser llamado “dictador”, defendiendo su modelo como soberano y eficaz frente a estándares internacionales.
La reciente reforma constitucional aprobada por el Congreso de El Salvador, dominado por el oficialismo, permite la reelección presidencial indefinida, elimina la segunda vuelta electoral y extiende el mandato de Nayib Bukele de cinco a seis años, lo que ha desatado una ola de críticas nacionales e internacionales.
Diversas organizaciones como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y Cristosal han calificado esta medida como un “golpe mortal” a la democracia, comparando el modelo de Nayib Bukele con regímenes autoritarios como los de Ortega y Maduro.
Aunque el presidente salvadoreño mantiene una popularidad superior al 85 por ciento, su concentración de poder, el uso del régimen de excepción, la persecución a periodistas y la manipulación institucional han generado preocupación sobre una posible deriva dictatorial.

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Autor: Edward E. López
