Musk prometió progreso económico en una de las regiones más pobres del sureste de EU, pero lo hizo con una chequera abierta.
Elon Musk y su empresa SpaceX pagaron más de 25 millones de dólares en regalos, viajes, donaciones y cabildeo para instalar su base aeroespacial en Boca Chica, una zona de dunas ubicada en la frontera con México, cerca del Río Bravo.
Según una investigación académica, el dinero fue clave para obtener permisos, concesiones regulatorias y apoyo de funcionarios texanos y legisladores federales, quienes facilitaron el aterrizaje de la llamada Starbase sobre un santuario natural.
El esquema incluyó beneficios políticos, flexibilización ambiental y uso de recursos públicos, lo que ha desatado críticas por posible corrupción institucional y por el impacto en la biodiversidad local.
Musk prometió progreso económico en una de las regiones más pobres del sureste de EU, pero lo hizo con una chequera abierta y un discurso de modernidad tecnológica que hoy enfrenta cuestionamientos éticos y legales.

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Autor: Edward E. López
