El sexenio de Felipe Calderón se caracterizó por sobrecostos de proyectos, obras inconclusas y edificaciones que sirvieron a García Luna.
Durante el sexenio de Felipe Calderón, varias obras públicas se convirtieron en símbolos de opacidad, sobrecosto y baja utilidad social. El búnker de García Luna, con un costo superior a 3 mil 300 millones de pesos, fue presentado como centro de inteligencia contra el crimen, pero terminó señalado por simulación y estética televisiva. La Estela de Luz, concebida como monumento del Bicentenario, acumuló 15 meses de retraso y un gasto final de mil 575 millones, generando críticas por su nulo valor histórico.
La presa Picachos, en Sinaloa, fue inaugurada sin red de distribución, dejando a miles sin agua pese a la inversión federal. La refinería Bicentenario, anunciada con bombo en Hidalgo, nunca se construyó, aunque se gastaron más de mil 700 millones en estudios y compra de terrenos. Finalmente, los penales privados, impulsados bajo el modelo PPS, comprometieron al Estado con contratos de largo plazo y pagos millonarios a empresas privadas, sin resolver el hacinamiento ni mejorar la reinserción.

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Autor: Edward E. López
