El Partido Verde ha utilizado a Morena como una plataforma de crecimiento político, convirtiendo a la 4T en una de sus mayores oportunidades.
La alianza entre Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se ha convertido en uno de los negocios electorales más rentables de la política mexicana. Desde 2018, el Verde ha multiplicado su representación legislativa, ha ganado gubernaturas clave como San Luis Potosí y Chiapas, y ha asegurado un flujo constante de financiamiento público gracias al respaldo del partido guinda.
Aunque el PVEM ha sido señalado por su oportunismo y falta de ideología clara, su capacidad para capitalizar el prestigio de Morena le ha permitido consolidarse como tercera fuerza en el Congreso y negociar posiciones estratégicas en el gabinete y en candidaturas locales. Con figuras como Ricardo Gallardo, Eduardo Ramírez y Manuel Velasco, el Verde ha tejido una red de poder que ahora amenaza con romper la alianza rumbo a 2027, buscando mayor autonomía y capital político propio.

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Autor: Edward E. López
