A más de cinco décadas, Díaz Ordaz sigue siendo recordado por ser el artífice de la Matanza de Tlatelolco y quien nunca pagó los crímenes.
La Matanza de Tlatelolco, ocurrida el 2 de octubre de 1968, fue un crimen de lesa humanidad ejecutado por el Estado mexicano bajo el mando de Gustavo Díaz Ordaz, quien jamás enfrentó consecuencias judiciales.
El operativo, dirigido por el Batallón Olimpia y el Ejército, dejó cientos de estudiantes muertos y desaparecidos en la Plaza de las Tres Culturas. Pese a las pruebas, testimonios y documentos desclasificados, Díaz Ordaz se declaró orgulloso de haber “preservado el orden“, legitimando la represión como acto de Estado.
Este episodio marcó el inicio de la guerra sucia, la censura institucional y la impunidad presidencial. La Matanza de Tlatelolco sigue siendo símbolo de la violencia política, el autoritarismo priista, la represión estudiantil, y la memoria histórica que exige verdad y justicia.

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Autor: Edward E. López
