Mandatarios de América Latina han expresado simpatía hacia las políticas represoras de Trump contra el narcotráfico y la migración.
En años recientes, los gobiernos de derecha han ganado terreno en países de América Latina que previamente estuvieron gobernados por administraciones progresistas. Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Perú son algunos ejemplos de este fenómeno.
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Varios de los nuevos mandatarios de estos países han mostrado simpatía hacia su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien ha impulsado políticas represoras so pretexto de combatir el tráfico de narcóticos hacia su país.

La derecha gana terreno en Bolivia
El 8 de noviembre, Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), ganó las elecciones presidenciales tras 20 años de gobiernos encabezados por el Movimiento al Socialismo (MAS).
En su discurso de victoria, Paz aseguró que recibía un país “devastado”, con “la peor crisis de las últimas cuatro décadas” y una deuda de 40 mil millones de dólares atribuida al gobierno saliente de Luis Arce.
El nuevo mandatario, heredero de una familia de postura derechista y polémicas por supuestos vínculos con corrupción y narcotráfico (como los señalamientos históricos contra su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora) también carga con acusaciones propias.

Sin embargo, la justicia descartó recientemente cargos por irregularidades en una obra pública durante su gestión municipal.
Paz Pereira llegó al poder bajo el lema “Fe, familia y patria” y desde el inicio impulsó políticas conservadoras. Su gabinete excluyó a representantes indígenas, pese a que este sector constituye el 38.7 por ciento de la población boliviana.
Justificó tal decisión bajo el argumento de la “meritocracia”, mientras retiró la bandera wiphala del Palacio Quemado, lo cual generó críticas y tensiones políticas.
El triunfo de la derecha en Argentina
En Argentina, la derecha regresó al poder con la victoria de Javier Milei en 2023. El economista libertario, crítico del feminismo, del Estado, de la justicia social y negacionista de la crisis climática, se impuso con el 30 por ciento de los votos.
Milei es admirador declarado de Donald Trump y de la escuela austriaca. Algunas de las propuestas que realizó en campaña fueron la dolarización de la economía, las privatizaciones y la eliminación de derechos laborales.

Su gestión ha estado envuelta en escándalos como el caso $Libra, una presunta estafa con criptomonedas en la que se le acusó de participar junto con su hermana Karina.
Aun así, La Libertad Avanza consolidó fuerza legislativa y Milei ha logrado impulsar reformas profundas en materia laboral y penal, incluyendo jornadas de hasta 12 horas, indemnizaciones pagadas en cuotas y vacaciones definidas por el empleador.
América Latina gira a la derecha en Ecuador
En Ecuador, Daniel Noboa, nacido en Miami y heredero de un imperio bananero, llegó a la presidencia en 2023 para concluir el periodo de Guillermo Lasso, y posteriormente logró la reelección en medio de denuncias de irregularidades e incluso presunto fraude electoral.

Noboa centró su campaña en la seguridad, lo que desembocó en un país militarizado, múltiples estados de excepción y denuncias de violaciones a derechos humanos sin que la violencia disminuya: Ecuador se encamina a cerrar el año con cerca de 50 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Investigaciones periodísticas han vinculado a Noboa con una empresa presuntamente relacionada con el tráfico de cocaína hacia Europa. Documentos filtrados en los Pandora Papers revelan conexiones entre Noboa Trading Co. y operaciones ilícitas detectadas por la policía ecuatoriana.
La crisis de gobernabilidad en Perú
Desde la caída de Pedro Castillo en 2022, Perú atraviesa una crisis institucional persistente. Castillo, quien denunció campañas de racismo y persecución política, fue destituido por “incapacidad moral” tras anunciar la disolución del Congreso.

Su sucesora, Dina Boluarte, también terminó destituida en 2025, con 34 investigaciones por corrupción y enriquecimiento ilícito, entre ellas el escándalo de los “relojes Rolex”.
La violencia, las extorsiones y el colapso del sistema de seguridad pública derivaron en protestas masivas. Tras la salida de Boluarte, asumió José Jerí, presidente del Congreso, señalado en una denuncia por agresión sexual.
El Salvador cede ante la derecha
Nayib Bukele, quien llegó al poder en 2019 apoyado por el partido derechista GANA tras ser expulsado del FMLN, consolidó un modelo autoritario basado en un régimen de excepción que ha sido renovado más de 30 veces.
Bajo este esquema, más de 83 mil personas han sido detenidas, muchas sin cargos claros y sin acceso a defensa legal.

Investigaciones y organizaciones de derechos humanos han documentado torturas, muertes bajo custodia y desapariciones. A pesar de ello, Bukele mantiene amplios niveles de popularidad y fue reelegido en 2024.
Su gobierno enfrenta señalamientos de espionaje con Pegasus y de haber pactado con pandillas del Barrio 18 y la MS-13. La megacárcel Cecot se ha convertido en símbolo de su estrategia, aunque los señalamientos internacionales por violaciones graves a derechos humanos persisten.
