A diferencia de EU, China planteó un programa de cooperación para garantizar el desarrollo de los pueblos de América Latina.
El gobierno de China presentó una nueva política integral hacia América Latina y el Caribe con la que busca profundizar su presencia en la región y consolidar una relación estratégica basada en la cooperación, el beneficio mutuo y el respeto.
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Dicho anuncio se da en un contexto internacional marcado por la reconfiguración del orden global, el avance de un mundo multipolar y la competencia geopolítica entre las principales potencias, particularmente entre China y Estados Unidos.
Mientras Washington ha reiterado su intención de reforzar su influencia histórica en el hemisferio occidental, incluida la reciente alusión a la Doctrina Monroe en su Estrategia Nacional de Seguridad, el gobierno chino apuesta por un enfoque que privilegia la complementariedad económica y la cooperación en múltiples sectores. Para Pekín, América Latina y el Caribe representan una región con alto potencial de desarrollo, recursos estratégicos y un papel clave en la globalización económica.

El documento presentado por China es el tercero de este tipo desde 2008, actualizado tras las versiones de 2016 y la inicial de 2008. En él se reconoce que la región latinoamericana se ha convertido en un socio indispensable en el proceso de multipolarización mundial.
No es casual que el comercio bilateral haya alcanzado cifras históricas: tan solo en 2024 superó por primera vez los 500 mil millones de dólares, mientras que entre enero y octubre de 2025 se aproximó a los 450 mil millones, un crecimiento anual de 3.5 por ciento, de acuerdo con cifras oficiales.
Este dinamismo económico refuerza la apuesta del gobierno de Xi Jinping por llevar la relación con América Latina y el Caribe a una nueva “altura”, en momentos en que los países de la región buscan diversificar sus alianzas políticas y comerciales.

China va por fortalecer lazos con América Latina y el Caribe
La nueva hoja de ruta de Pekín contempla cooperación en más de 40 sectores, entre ellos la atención a la pobreza, la educación, el combate al cambio climático, el desarrollo de energías limpias y la explotación de recursos energéticos, incluida la energía nuclear con fines pacíficos. También incluye áreas de alta tecnología como la informática, la inteligencia artificial, la aviación y la industria aeroespacial.
El plan se articula en torno a cinco grandes programas: solidaridad, desarrollo, civilizaciones, paz y pueblos. En el primero, China reafirma su disposición a establecer relaciones interestatales bajo el principio de “una sola China”, al tiempo que valora que la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños mantengan esta postura. Sobre ello, Pekín reiteró que Taiwán “forma parte inalienable del territorio chino”.

Mientras que en el ámbito del desarrollo, el documento subraya la intención de aprovechar a fondo el potencial del comercio bilateral, facilitar la transferencia de bienes y servicios y promover tratados de libre comercio. Además, plantea la firma de más acuerdos de protección a la inversión, el respaldo a empresas chinas que operan en la región y la generación de empleo local.
China también propone una mayor colaboración entre instituciones financieras, así como el fortalecimiento de la cooperación entre bancos centrales para facilitar transacciones transfronterizas en monedas locales, promover la compensación en yuanes y avanzar de manera gradual en esquemas de canje de divisas.
En materia energética, el gigante asiático se muestra dispuesto a ampliar la cooperación en sectores tradicionales como el petróleo y el gas natural, así como en energías limpias, hidráulica, solar, eólica e hidrógeno, además de profundizar el uso pacífico de la energía nuclear. A ello se suma el impulso a proyectos de infraestructura, industria manufacturera, agricultura y la construcción de ciudades digitales y verdes.

Finalmente, en los programas de civilizaciones, paz y pueblos, China propone intensificar la cooperación antidrogas, combatir de manera conjunta el tráfico de estupefacientes, respaldar la proclamación de América Latina y el Caribe como zona de paz y fortalecer la cooperación militar mediante mecanismos de diálogo y visitas mutuas de delegaciones y buques castrenses.
