Milei llamó a los países del Mercosur a apoyar una intervención militar de EU en Venezuela sin consideras las consecuencias.
La Cumbre del Mercosur, celebrada en Brasilia, evidenció una profunda fractura política entre los gobiernos de Argentina y Brasil en torno a la crisis venezolana y la creciente presión de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. El presidente argentino Javier Milei llamó abiertamente a los países miembros del bloque a “secundar” la presión ejercida por Washington, incluida la militar, para “liberar al pueblo venezolano”, mientras que su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que una intervención armada derivaría en una “catástrofe humanitaria” para la región.
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La postura de Milei quedó asentada en un comunicado oficial de la presidencia argentina, en el que se subraya el carácter autoritario del gobierno venezolano.
“El tiempo de tener un acercamiento tímido en esta materia se ha agotado”, sostuvo el mandatario ultraliberal, quien además saludó la estrategia de presión impulsada por Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos.

En su mensaje, Milei instó a los socios del Mercosur a condenar “tajantemente” lo que calificó como un “experimento autoritario” que amenaza la estabilidad regiona
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay son países fundadores del Mercosur desde 1991. Venezuela fue suspendida del bloque tras violar el Protocolo de Ushuaia sobre compromiso democrático, un punto que Milei recordó para justificar su postura dura frente al gobierno de Maduro, al que calificó de “narcoterrorista”.

Lula rechaza la presión militar y advierte catástrofe
La respuesta del presidente brasileño fue inmediata y contundente. Durante su intervención, Lula alertó que una eventual acción militar contra Venezuela abriría un precedente peligroso en el derecho internacional y provocaría consecuencias humanitarias devastadoras.
“Cuatro décadas después de la guerra de las Malvinas, el continente sudamericano vuelve a ser acechado por la presencia militar de una potencia extrarregional”, advirtió el mandatario, en referencia directa a Estados Unidos.

Lula sostuvo que una guerra en Venezuela no solo agravaría la crisis social y económica del país caribeño, sino que desestabilizaría a toda Sudamérica. En este contexto, reiteró su disposición a mediar entre Washington y Caracas para buscar una salida diplomática, postura que también ha sido respaldada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
El choque entre ambos líderes se produjo en un momento particularmente sensible, luego de que Trump no descartara públicamente una guerra contra Venezuela, en medio de una campaña de ataques estadounidenses contra supuestas narcolanchas en el Caribe, que han dejado al menos 104 muertos.
Washington acusa al entorno de Maduro de liderar un cártel de narcotráfico, mientras que el gobierno venezolano sostiene que la presión estadounidense busca apropiarse de sus reservas petroleras.

La tensión política opacó parcialmente uno de los principales objetivos de la cumbre: la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, negociación que se arrastra desde hace más de dos décadas y que enfrenta resistencias internas en países como Francia e Italia.
Lula pidió “coraje político” a los líderes europeos para concretar el pacto, mientras el bloque sudamericano explora acercamientos comerciales con Canadá, Emiratos Árabes Unidos e India.
