Entre actas oficiales, cadáveres robados y rumores que alimentan mitos del narcotráfico, algunos capos pasaron por muertes misteriosas sin igual.
Las muertes de capos mexicanos han dejado un rastro de misterio y versiones encontradas que alimentan mitos en torno al narcotráfico. Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, murió en 1997 durante una cirugía estética en CDMX bajo el sexenio de Ernesto Zedillo, pero la falta de autopsia concluyente abrió rumores de que sobrevivió. Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, supuestamente falleció en 2014 por un infarto en tiempos de Enrique Peña Nieto, aunque nunca apareció su cuerpo y el FBI aún lo busca. Nazario Moreno, “El Chayo”, fue reportado muerto en 2010 con Felipe Calderón, reapareció vivo en 2011 y finalmente murió en 2014, confirmado por huellas en el sexenio de Peña Nieto.
Heriberto Lazcano, “El Lazca”, abatido en 2012 en Coahuila durante el gobierno de Calderón, dejó dudas porque sicarios robaron su cadáver. Ignacio Coronel Villarreal, “Nacho Coronel”, cayó en 2010 en un operativo del Ejército también bajo Calderón, pero las inconsistencias en su cuerpo generaron sospechas. Estos casos muestran cómo la muerte de líderes criminales se convierte en terreno de incertidumbre, narrativas oficiales incompletas y leyendas que persisten en la memoria del país.

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Autor: Edward E. López
