Entre plurinominales heredadas, redes familiares y negocios políticos, el PT desafió la reforma electoral de Claudia Sheinbaum.
El Partido del Trabajo (PT) muestra su otra cara: un entramado de plurinominales, redes familiares y negocio político que ha permitido a sus dirigentes perpetuarse en el poder durante décadas. Desde Alberto Anaya, líder vitalicio del partido, hasta clanes como los Aguilar en Chihuahua, los Garay Ulloa en Tlaxcala y los Robles Montoya en Oaxaca, el PT ha convertido las listas plurinominales en un mecanismo de herencia política. Diputaciones y senadurías se reparten entre esposas, hijos y hermanos, consolidando cacicazgos locales y nacionales.
Este modelo, criticado como nepotismo institucional, explica la resistencia del PT a la Reforma Electoral de Claudia Sheinbaum, que buscaba eliminar las pluris y reducir privilegios. El partido, más que formador de cuadros, se ha transformado en un patrimonio político familiar que opera como negocio y franquicia, manteniendo alianzas con distintos gobiernos para asegurar su supervivencia.

No olvides seguirnos en FACEBOOK, X y TIKTOK
Autor: Edward E. López
