El 80 por ciento de los mexicanos rechazo la versión oficial del gobierno sobre el asesinato de Colosio, alimentando más las teorías de complot.
El magnicidio de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas sigue siendo uno de los episodios más enigmáticos de la política mexicana, donde la versión oficial del asesino solitario Mario Aburto nunca convenció a la mayoría: más del 80 por ciento de los mexicanos la rechazó desde el inicio. Las teorías de conspiración apuntan a un posible complot presidencial de Carlos Salinas, a la rivalidad de Manuel Camacho, a la intervención del narcotráfico, o a una operación encubierta del propio PRI, partido que gobernaba México desde hacía 72 años.
El video repetido al infinito, la música de La Culebra, las pruebas cuestionadas y la torpeza mediática alimentaron la incredulidad. Entre expedientes cerrados, falsificación de pruebas y dudas persistentes, el caso se convirtió en una novela policiaca inconclusa, donde cada ciudadano elige su propia interpretación. El magnicidio no solo sacudió al país, sino que dejó un legado de memoria colectiva, crisis política y preguntas sin respuesta que aún marcan la historia contemporánea.

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Autor: Edward E. López
