La masacre de Allende fue otro desastre del sexenio de Felipe Calderón marcado por violencia narcotráfico y colusión estatal.
La masacre de Allende, ocurrida entre el 18 y 20 de marzo de 2011 en Coahuila, se convirtió en otro desastre ligado al sexenio de Felipe Calderón, marcado por la violencia del narcotráfico y la colusión de autoridades locales. Al menos 60 sicarios de Los Zetas ocuparon el poblado, desaparecieron a 26 personas, aunque versiones hablan de hasta 300 víctimas, y destruyeron 32 casas y dos ranchos, con la complicidad de policías municipales que recibieron órdenes de no intervenir.
Los líderes Miguel Ángel Treviño Morales (Z40) y Omar Treviño Morales (Z42) ordenaron la matanza como castigo por supuestos traidores, evidenciando la brutalidad del cartel y la incapacidad del Estado para proteger a la población.
El caso fue ignorado por años, con investigaciones tardías y sin justicia para las víctimas, reflejando la opacidad institucional y la falta de reparación. La masacre de Allende, menos conocida que la de San Fernando, sigue siendo un símbolo del horror del narcotráfico y de la crisis de derechos humanos en México.

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Autor: Edward E. López
