La refinería Bicentenario evidenció la corrupción durante el sexenio de Felipe Calderón tras gastar más de 9 mmdp en terrenos y una barda.
El proyecto estrella de Calderón, el Bicentenario, anunciado en 2008 como la primera refinería mexicana en 30 años, terminó reducido a una barda en Atitalaquia, Hidalgo. Con una inversión superior a 9 mil millones de pesos, la obra prometía producir 250 mil barriles diarios y generar 32 mil empleos, pero nunca pasó de estudios, compra de terrenos y construcción de un muro.
Los campesinos que vendieron sus tierras quedaron sin los empleos prometidos y con negocios fallidos, mientras Pemex asumió deudas por más de mil 500 millones de pesos. La cancelación definitiva en 2014 evidenció la ineficiencia y el despilfarro, convirtiendo a la Bicentenario en un monumento al fracaso y a la corrupción de la administración calderonista.

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Autor: Edward E. López
