El cónclave en el Vaticano cuenta con la participación de 133 cardenales de más de 70 países y se realiza bajo la más completa secrecía.
El día de hoy inició el cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco en la Capilla Sixtina en Roma, Italia. El nuevo pontífice será el 267 en la historia de la Iglesia Católica.
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133 cardenales electores participaron en la primera elección del que se ha denominado “el cónclave más concurrido y variado”, ya que el rango de edad de los electores oscila entre los 45 y 80 años y proceden de más de 70 países.
La chimenea de la Capilla Sixtina se ha convertido en la protagonista del día, pues de ella saldrá el humo de color blanco que confirmará la elección del sucesor o color negro que anunciará la espera por falta de un acuerdo.

Distintos medios han recordado el cónclave anterior en el que fue electo el Papa Francisco, uno de los más rápidos en toda la historia.
En esa ocasión, en menos de 48 horas se eligió al nuevo jerarca católico, que fue el primer pontífice de origen latino. Comenzó el 12 de marzo de 2013 y culminó al día siguiente, el 13 de marzo de 2013, con la elección de Jorge Mario Bergoglio.

Primer día del cónclave termina sin nuevo papa
En este primer día del cónclave, el humo que salió de la chimenea fue color negro: aún no hay Papa. Esto significa que no se alcanzó la mayoría de dos tercios entre los cardenales.
La elección requiere de al menos 89 votos para lograr el tan esperado humo blanco.
El cónclave inició con una misa “Pro eligendo pontifice” celebrada en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, a la que acudieron los 133 cardenales, para posteriormente tener un almuerzo, el cual finalizó en punto de las 16:00 horas.

A las 16:15, hora de Italia, los cardenales ingresaron a la Capilla Sixtina y a puerta cerrada, sin celulares ni distractores, iniciaron la primera ronda de votación.
Cabe señalar que la comunicación al exterior durante el cónclave está totalmente restringida. Las habitaciones y el recinto fueron revisados para descartar la presencia de micrófonos y se colocaron inhibidores de señal.
Se ha privado a los participantes de acceso a periódicos, radio y televisión y el personal de servicio ha jurado confidencialidad, ya que cualquier filtración ameritaría una excomunión inmediata.
