Ronald Johnson ha sido señalado de asistir a cenas y relaciones con la ultraderecha mexicana, además de acusaciones de injerencia en México.
A un año de su llegada, el embajador estadounidense Ronald D. Johnson ha sido señalado por su cercanía con la derecha mexicana y por episodios de injerencia ligados a la CIA. Su trayectoria como boina verde y agente de inteligencia lo coloca en el centro de polémicas: desde cenas con ultraderechistas como Eduardo Verástegui hasta su silencio frente a la operación clandestina en Chihuahua, donde murieron agentes sin autorización oficial.
Al mismo tiempo, celebró las acusaciones de Washington contra Rubén Rocha Moya y otros funcionarios de Sinaloa, reforzando la percepción de que su papel en México oscila entre la diplomacia formal y la intervención encubierta.

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Autor: Edward E. López
