Cuatro exgobernadores mexicanos fueron vinculados con el narco en casos de sobornos, lavado y delincuencia organizada, la mayoría de ellos priístas.
Los vínculos entre política y narcotráfico han dejado una lista negra de exgobernadores en México. Mario Villanueva, de Quintana Roo, fue acusado de recibir sobornos millonarios del Cartel de Juárez; Tomás Yarrington, de Tamaulipas, se declaró culpable en Estados Unidos por aceptar pagos del Cartel del Golfo y Los Zetas; Eugenio Hernández, también tamaulipeco, enfrentó procesos por lavado de dinero y presuntos sobornos de Los Zetas; mientras que Francisco Javier García Cabeza de Vaca continúa bajo investigación por delincuencia organizada y nexos con el Cartel del Golfo.
Estos casos muestran cómo, de las campañas a la nómina del narco, la colusión entre gobernadores y cárteles ha sido una constante que erosiona la legitimidad institucional y exhibe la fragilidad del Estado frente al crimen organizado.

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Autor: Edward E. López
