Donald Trump elogió a Xi Jinping al calificarlo como “un gran líder”, y afirmó que ambos mantienen una “relación fantástica”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, sostuvieron una reunión bilateral en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, en la que ambos mandatarios buscaron proyectar una relación de cooperación pese a las tensiones geopolíticas, comerciales y militares.
TE PUEDE INTERESAR:
Investigaciones contra el Cartel Inmobiliario siguen abiertas: Bertha Alcalde
Durante el encuentro, Xi Jinping aseguró que “los intereses comunes de China y Estados Unidos superan sus diferencias” y pidió que ambas potencias “sean socios y no rivales”, al considerar que la estabilidad de la relación bilateral será clave para el equilibrio internacional en la nueva era.

¿De qué hablaron Xi Jinping y Donald Trump en China?
El mandatario chino recibió a Trump con honores militares frente a la plaza de Tiananmen, donde ambos líderes pasaron revista a las tropas, escucharon los himnos nacionales y saludaron a sus respectivas delegaciones.
La reunión marcó la primera visita de Trump a Pekín en nueve años, tras la cumbre que ambos sostuvieron en 2017. El mandatario estadounidense respondió con elogios hacia Xi, a quien calificó como “un gran líder”, y afirmó que ambos mantienen una “relación fantástica”.

“Cuando hemos tenido dificultades, las hemos resuelto. Tú me llamas; yo te llamo. Y cuando teníamos un problema lo resolvíamos muy rápido”, declaró el mandatario estadounidense, quien incluso aseguró que la cumbre podría convertirse en “la mayor de la historia”.
Uno de los principales temas abordados durante la reunión fue la crisis en Oriente Medio y la situación del estrecho de Ormuz.
De acuerdo con un comunicado difundido por la Casa Blanca, ambos presidentes coincidieron en que Irán no debe desarrollar armas nucleares y en la necesidad de mantener abierto el paso marítimo para garantizar el libre flujo de energía.
La administración estadounidense informó que Xi expresó su rechazo a la militarización del estrecho y a la imposición de peajes por parte de Irán. China, uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, depende ampliamente del crudo que transita por esa ruta estratégica.

En materia económica, ambas delegaciones discutieron mecanismos para fortalecer la cooperación comercial y evitar nuevos conflictos arancelarios.
Entre los acuerdos explorados se encuentran el aumento de las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y aviones de pasajeros, así como una mayor apertura del mercado chino para empresas de Estados Unidos.
También se analizó la posibilidad de incrementar la inversión china en industrias estadounidenses y crear un comité bilateral destinado a gestionar futuras diferencias comerciales.
“China se abrirá más al mundo exterior”
La reunión contó con la participación de importantes empresarios estadounidenses que acompañaron a Trump en su visita a Pekín, entre ellos Elon Musk, el director ejecutivo de Tesla; Jensen Huang, de Nvidia, y Tim Cook, de Apple.
Xi Jinping afirmó ante los empresarios que China “se abrirá aún más al mundo exterior” y prometió que las compañías estadounidenses tendrán “perspectivas aún más prometedoras” en el país asiático.

Otro de los puntos discutidos fue el combate al tráfico de precursores de fentanilo hacia Estados Unidos, tema prioritario para Washington debido a la crisis de opioides que enfrenta el país norteamericano.
Sin embargo, el asunto más delicado de la cumbre volvió a ser Taiwán. Según reportes oficiales chinos, Xi advirtió a Trump que la forma en que se maneje ese tema determinará el futuro de la relación bilateral.
“La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”, afirmó el mandatario chino, quien alertó que un mal manejo podría llevar a ambas naciones a un “conflicto”.

La declaración difundida por la Casa Blanca evitó mencionar el tema, aunque el contexto sigue marcado por la autorización, en diciembre pasado, de un paquete estadounidense de armas valuado en 11 mil millones de dólares para Taiwán, isla autónoma que Pekín considera parte de su territorio.
La reunión, que se prolongó durante aproximadamente dos horas, concluyó sin anuncios de acuerdos concretos sobre los temas más sensibles, como la guerra con Irán, las disputas tecnológicas o el futuro de Taiwán.
