El Gobierno de Irán rechazó el plan de paz de Donald Trump al considerarlo excesivo y poco confiable, descartando negociar bajo esas condiciones.
Irán rechazó la propuesta de paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin al conflicto en Medio Oriente, al considerar que resulta “excesivo” y alejado de la realidad en el terreno. La iniciativa fue enviada a Teherán mediante canales diplomáticos con la mediación de Pakistán, en un intento por frenar una guerra que se acerca al mes de duración.
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De acuerdo con fuentes citadas por la cadena estatal Press TV, el gobierno iraní calificó la propuesta como engañosa, al recordar que en procesos anteriores Washington e Israel realizaron ataques mientras había conversaciones en curso. El plan estadounidense incluía puntos sobre el programa nuclear iraní, misiles balísticos y la seguridad del estrecho de Ormuz.

Irán rechaza plan de Trump para acabar con la guerra
El rechazo de Teherán también se sustenta en la desconfianza hacia Estabdos b, al que acusa de incumplir acuerdos previos. Medios como Fars News señalaron que negociar en estas condiciones “no es lógico”, al considerar que la contraparte no ha logrado sus objetivos estratégicos dentro del conflicto.
Autoridades iraníes advirtieron que mantendrán su ofensiva en la región hasta alcanzar sus metas, dejando claro que cualquier alto al fuego dependerá de sus propias condiciones. Incluso, remarcaron que será la República Islámica la que decida cuándo poner fin a la guerra, sin presiones externas.

En paralelo, Donald Trump anunció una pausa de cinco días en los ataques contra infraestructura energética iraní, medida condicionada al desbloqueo del estrecho de Ormuz. El mandatario aseguró haber sostenido conversaciones “productivas”, aunque Teherán ha negado oficialmente cualquier negociación en curso.
Irán presenta su propuesta de alto al fuego
Frente a la iniciativa estadounidense, Irán presentó una contrapropuesta con condiciones específicas para detener las hostilidades. Entre ellas destaca el cese total de ataques y asesinatos contra funcionarios iraníes y sus aliados, así como garantías firmes de que no se iniciará una nueva guerra en el futuro cercano.
El planteamiento también contempla reparaciones por los daños ocasionados durante el conflicto, además del reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz. Para Teherán, este control representa un derecho “natural y legal” sobre una de las rutas energéticas más relevantes del mundo.

Estas exigencias podrían resultar inaceptables para Washington, especialmente por el impacto global que tendría ceder el control de esa vía estratégica. Mientras tanto, el conflicto continúa sin cifras claras de víctimas, con reportes oficiales y de organizaciones independientes que difieren ampliamente sobre el número de fallecidos.
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Portada: El Político
Autor: Irving Sánchez/@irvingsannz
