Aunque Trump no ha ordenado un ataque directo, advirtió que la próxima semana será decisiva para sus planes de invadir Irán.
La escasez de misiles interceptores del sistema Arrow en Israel ha encendido las alarmas entre autoridades estadounidenses y ha acelerado los planes del presidente Donald Trump para autorizar un eventual ataque militar contra Irán.
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Así lo informaron medios estadounidenses como The Wall Street Journal y The Washington Post.
Israel ha destruido, según fuentes militares, el 40 por ciento de los lanzadores de misiles balísticos iraníes, mientras que continúa su ofensiva aérea sobre infraestructura militar en el oeste de Irán. El saldo humano del conflicto asciende ya a más de 450 muertos en Irán y 24 en Israel.

El líder supremo iraní, Ali Khamenei, advirtió que cualquier ataque estadounidense traerá “consecuencias irreparables”. En paralelo, la embajada de Estados Unidos en Israel comenzó a evacuar ciudadanos estadounidenses ante el temor de una confrontación directa.
Israel enfrentaría escasez de misiles Arrow
De acuerdo con funcionarios del gobierno de Estados Unidos que hablaron bajo condición de anonimato, Israel enfrenta una disminución de sus misiles Arrow, clave para interceptar los misiles balísticos de largo alcance lanzados desde Irán.

Aunque las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han declarado estar “listas para manejar cualquier escenario”, no han confirmado la escasez de misiles ni han ofrecido comentarios sobre el estado de sus arsenales.
Los reportes advierten que al ritmo actual de enfrentamientos, las reservas defensivas de Israel podrían agotarse en un plazo de 10 a 12 días.

Esta situación se vuelve aún más crítica ante el uso de misiles hipersónicos Fattah-1 por parte de Irán, capaces de viajar a más de cinco veces la velocidad del sonido y que han comenzado a alcanzar blancos civiles e infraestructura crítica en ciudades densamente pobladas.
Trump amaga con unirse a Israel en la guerra contra Irán
Frente a este escenario, Trump ha autorizado planes de ataque contra Irán, según fuentes cercanas a las discusiones en Washington.
Uno de los blancos principales sería la instalación de enriquecimiento de uranio de Fordow, ubicada bajo una montaña y considerada altamente protegida. Aunque Trump aún no ha ordenado un ataque directo, advirtió:
“Puedo hacerlo o no hacerlo”, y exigió que Irán se rinda incondicionalmente. “La próxima semana será muy importante, quizá antes”, declaró.

La postura de Trump coincide con un despliegue militar intensificado en la región. El Pentágono ha enviado un tercer destructor al Mediterráneo oriental y un segundo grupo de ataque con portaaviones se dirige al mar Arábigo.
Aunque oficialmente se afirma que el despliegue es “defensivo”, expertos señalan que también refuerza la capacidad ofensiva de Washington en caso de una escalada bélica.
