Trump intensificó su retórica bélica al afirmar que su gobierno se prepara para realizar operaciones terrestres contra el narco.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció una nueva fase de operaciones militares contra el “narcotráfico”, esta vez en territorio terrestre, dirigidas contra lo que calificó como “narcoterroristas”, afirmando que su administración cuenta con “cada ruta” y “cada casa” identificada.
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Dicho anuncio no solo revive la estrategia de ataques cinéticos en aguas internacionales, sino que coloca nuevamente a Venezuela en el centro de la tensión geopolítica.
La Casa Blanca mantiene el argumento de que estas operaciones buscan frenar el flujo de estupefacientes hacia Estados Unidos, mientras que funcionarios venezolanos acusan a Washington de utilizar la “lucha contra el narcotráfico” como pretexto para justificar una intervención militar en la región.

En Caracas, el gobierno de Nicolás Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) señalaron que el país está preparado para defenderse ante cualquier agresión, luego de meses de amenazas públicas por parte de la administración estadounidense.
Trump va por operativos en tierra contra el narcotráfico
Durante un acto en el Departamento de Estado, Trump afirmó que su gobierno ha logrado una reducción del 91 por ciento, en otro mensaje señaló 94 por ciento, en la entrada de drogas al país por vía marítima, atribuida a los despliegues militares en el Caribe y los bombardeos preventivos del Comando Sur.
“Conocemos cada ruta, conocemos cada casa, sabemos dónde viven, sabemos todo sobre ellos”, dijo al referirse a los grupos que considera narcoterroristas.

Agregó que, ante la muerte de 300 mil personas al año por consumo de drogas en Estados Unidos, su administración “no permitirá” que la situación continúe.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que los ataques marítimos han tenido “una pequeña pausa” debido a la dificultad para localizar embarcaciones, pero advirtió que “apenas han comenzado”.
La nueva fase, explicó el mandatario, consistirá en operativos terrestres basados en información de inteligencia que, según él, permitirá desmantelar redes de distribución en América Latina.

En paralelo, Trump reiteró acusaciones contra Venezuela, señalando que el país “envía criminales” y “vacía sus cárceles”, declaraciones rechazadas por el gobierno de Maduro. El mandatario venezolano, junto con Diosdado Cabello, sostuvo que su país está preparado para una eventual agresión armada, enfatizando que la transición de “lucha no armada a lucha armada” ya ha sido considerada en caso de intervención.
Donald Trump sobre los ataques contra narcoterroristas: “Vamos a iniciar el mismo proceso en tierra porque conocemos cada ruta, cada casa, sabemos dónde viven, lo sabemos todo sobre ellos”.pic.twitter.com/qeUPTaGmaF
— Walter Molina (@WalterVMG) December 7, 2025
Los ataques de EU en el Caribe
Las operaciones estadounidenses en el Caribe y el Pacífico oriental han dejado más de 20 ataques cinéticos contra embarcaciones catalogadas como “narcolanchas”. Organismos internacionales han cuestionado la legalidad y proporcionalidad de estos bombardeos, que han provocado más de 80 muertes, según reportes recientes.
En Venezuela, la respuesta a las amenazas estadounidenses se ha traducido en movilizaciones políticas y militares.

Cabello afirmó que, pese al “terrorismo sicológico” de los últimos meses, la población mantiene su apoyo al gobierno bolivariano. En actos recientes, la Guardia de Honor Presidencial y la Dirección General de Contrainteligencia Militar reportaron haber entrenado a 5 mil 600 combatientes en tácticas de resistencia.
El presidente Maduro también destacó la desarticulación de todas las “megabandas” que operaban en el país, incluido el Tren de Aragua, y ofreció cooperación regional en materia policial. Funcionarios venezolanos insisten en que los señalamientos de Washington buscan justificar una estrategia de cambio de régimen bajo el pretexto del combate al narcotráfico.

Mientras tanto, la política interna venezolana enfrenta su propio clima de tensión. La muerte del exgobernador Alfredo Díaz, detenido por corrupción, desató controversia luego de que sectores opositores acusaron al gobierno de responsabilidad, pese a que autoridades y familiares confirmaron que falleció por infarto.
