Trump podría tomar decisiones imprudentes derivado de su caída popular que enturbien el panorama geopolítico en todo el mundo.
A menos de dos años de las elecciones legislativas de medio término, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta un escenario político cada vez más complejo. Aunque desde la Casa Blanca insiste en que encabeza “la mayor economía de la historia”, los datos de aprobación comienzan a mostrar una erosión sostenida en uno de los pilares que lo llevaron de regreso al poder en enero: la percepción ciudadana sobre su manejo económico.
TE PUEDE INTERESAR:
Tunden al PRI tras subirse al trend de Bad Bunny: “debí tirar más fotos…”
En entrevistas recientes y publicaciones en redes, el propio mandatario ha reconocido, de manera inusual, que el resultado electoral de 2026 no está garantizado para el Partido Republicano. Esta admisión, sumada a encuestas adversas y a señales políticas preocupantes en territorios clave, ha encendido las alertas tanto en Washington como en capitales extranjeras que siguen de cerca el rumbo de su administración.

Donald Trump cae en las encuestas
En una entrevista concedida a The Wall Street Journal, Trump reconoció que, pese a presumir indicadores macroeconómicos favorables y una fuerte llegada de inversiones, en sectores como la industria automotriz y la inteligencia artificial, el impacto positivo de estas políticas aún no se refleja en el ánimo del electorado.
“He creado la mayor economía de la historia, pero puede que a la gente le lleve tiempo comprenderlo”, afirmó desde el Despacho Oval. El presidente subrayó que los precios “están en buena forma”, aunque aceptó que traducir estos datos en respaldo político es un desafío.

Las encuestas, sin embargo, muestran un panorama menos optimista. Un sondeo de la Universidad de Chicago para Associated Press reveló que solo el 31 por ciento de los estadounidenses aprueba la gestión económica de Trump, una caída significativa frente al 40 por ciento registrado en marzo.
En la misma línea, un estudio de AP y el NORC Center for Public Affairs Research indica que el respaldo a su política económica se mantiene estancado, mientras que su manejo de la seguridad fronteriza conserva niveles más altos de aprobación, por encima del 50 por ciento.
La inflación continúa siendo un factor clave en este desgaste. Aunque Trump atribuye el repunte inflacionario al gobierno de Joe Biden, los datos oficiales muestran que, tras una desaceleración inicial al inicio de su mandato, los precios volvieron a crecer desde abril, alcanzando una tasa interanual de 2.8 por ciento en septiembre.

Además, la ausencia de cifras de octubre, debido al cierre administrativo por disputas presupuestarias en el Congreso, añadió incertidumbre a la narrativa económica de la Casa Blanca.
¿Se avecina otra derrota para Trump en 2026?
Más allá de los números nacionales, los recientes resultados electorales locales han profundizado las preocupaciones del entorno presidencial. En Miami, bastión histórico del trumpismo, los demócratas recuperaron la alcaldía tras tres décadas, un golpe simbólico en el corazón político de la administración republicana. El candidato respaldado por Trump no logró cohesionar a su propio electorado, mientras que los independientes y votantes de mayor edad se inclinaron mayoritariamente por la opción demócrata.
Este contexto es observado con atención fuera de Estados Unidos. En México, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum da seguimiento constante a la aprobación del mandatario estadounidense.

Una encuesta de Gallup que circuló recientemente en Palacio Nacional, según Política Online, sitúa la aprobación de Trump en 36 por ciento, un dato que, aunque menor al de Sheinbaum, genera preocupación ante la posibilidad de que un presidente acorralado recurra a decisiones impredecibles, especialmente en temas sensibles como comercio, migración y seguridad.
El clima político en el Capitolio también comienza a mostrar fisura: el fortalecimiento de figuras republicanas con mayor autonomía, como el líder del Senado John Thune, y el escrutinio a decisiones militares desde comités clave, anticipan un Congreso menos alineado con la Casa Blanca.
De cara a la renegociación del T-MEC y a los fallos pendientes de la Corte Suprema sobre la política arancelaria, el resultado de las elecciones de 2026 podría redefinir no solo el futuro de Trump, sino el equilibrio político de la región.
