El cardenal José Francisco Robles afirmó que Morena se controlará la totalidad del Poder Judicial con los nuevos ministros.
Desde una posición de desconocimiento y sin haber ejercido su voto, el cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, descalificó el proceso de elección directa de jueces y magistrados, impulsado como parte de la reforma al Poder Judicial, al afirmar que “todo estaba planchado” para que Morena se adueñara de las posiciones.
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Las declaraciones del jerarca católico contrastan con los hechos: hasta antes de la reforma, los ministros de la Suprema Corte eran elegidos por ternas propuestas por el presidente de la República y ratificados por el Senado, un mecanismo que, de haber querido control político, habría bastado a Morena, que hoy cuenta con la Presidencia y mayoría calificada en ambas cámaras, para ocupar esas posiciones sin necesidad de una reforma.

La crítica del cardenal, lejos de representar una defensa informada del Estado de derecho, evidencia una postura política revestida de autoridad moral, pero sin sustento legal ni constitucional.
En una conferencia de prensa realizada este domingo en la Catedral de Guadalajara, Robles Ortega confesó que no votó en la jornada electoral que permitió por primera vez a la ciudadanía elegir de forma directa a integrantes del Poder Judicial. Afirmó haber regresado “desconectado” de Roma, tras participar en la elección del Papa León XIV.

Cardenal de Guadalajara revela que no participó en elección judicial
Aun así, sin conocer los detalles del proceso ni haber observado el desarrollo en las casillas, desestimó su legitimidad. “Todo parece estar ya planchado”, sentenció. Según su interpretación, la elección no buscó reformar para mejorar, sino para “posicionarse” políticamente.

El arzobispo justificó su decisión de no emitir ningún mensaje para invitar a sus feligreses a votar, asegurando que “es una elección libre” y que prefería dejarlo “al libre albedrío” de los ciudadanos. No obstante, sus comentarios posteriores reflejaron una clara postura crítica hacia el proceso, a pesar de no haber participado ni informado al respecto.
“Yo me fijé en los templos y más o menos estaba asistiendo la gente a misa, pero en las casillas no me fijé”, dijo sin ofrecer datos sobre la participación ciudadana ni evidencias que respalden sus sospechas.

Robles Ortega también aseguró que percibió un “clima de desánimo”, aunque reconoció no haber observado directamente la jornada electoral. La contradicción entre sus declaraciones y su falta de participación activa en el proceso revela más una posición ideológica que una preocupación genuina por el estado de la democracia.
En lo referente a su futuro en la Arquidiócesis de Guadalajara, el cardenal señaló que sus superiores en el Vaticano no le han dado instrucciones sobre un posible relevo, por lo que permanecerá en su cargo.
