Las armas ilegales desde EU alimentaron el arsenal del CJNG para derribar un helicóptero de la Sedena el 1 de mayo de 2015.
Mientras autoridades mexicanas intentan contener la violencia del narcotráfico, cientos de miles de armas ingresan ilegalmente al país desde Estados Unidos, alimentando un ciclo de violencia, impunidad y desplazamiento. Investigaciones recientes realizadas por Sean Campbell y Topher McDougal para The Conversation revelan que muchas de estas armas fueron adquiridas de forma legal en tiendas estadounidenses autorizadas, para luego cruzar la frontera hacia manos criminales.
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Uno de los casos más emblemáticos ocurrió el 1 de mayo de 2015, cuando un helicóptero militar mexicano fue derribado por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) durante un intento fallido de captura de su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. Las armas utilizadas, entre ellas una ametralladora Browning calibre .50 y un rifle Barrett, habían sido compradas legalmente en Oregón y Texas. Este ataque marcó el primer derribo de una aeronave militar por parte de un cártel en México y dejó un saldo de siete soldados muertos y 12 heridos.

Ucrania recibió 40 mil armas de parte de EU
La violencia desatada por los carteles no solo afecta a México: el flujo de drogas hacia Estados Unidos y el desplazamiento forzado hacia la frontera han convertido al tráfico de armas en un factor determinante en una crisis transfronteriza de seguridad, salud pública y migración.
Entre enero de 2020 y abril de 2024, Estados Unidos envió a Ucrania 40 mil armas pequeñas, en el marco del conflicto con Rusia. Esto equivale a un promedio de 9 mil armas por año. En contraste, en 2022 se estima que al menos 135 mil armas fueron traficadas desde Estados Unidos hacia México, es decir, más de 15 veces lo enviado a un país en guerra abierta.

Lejos de tratarse de armas abandonadas o extraviadas, muchas de las armas traficadas a México provienen de distribuidores legales. Según el análisis de más de 24 mil registros de armas recuperadas por autoridades mexicanas entre 2018 y 2020, más de 15 mil fueron rastreadas hasta comercios estadounidenses.
Este flujo ilegal es favorecido por una industria armamentista estadounidense altamente rentable y protegida por décadas de leyes que han debilitado la supervisión de los vendedores. Tan solo en 2023, EU produjo 4.7 millones de pistolas y 3.1 millones de rifles. Muchas de estas armas terminaron en manos criminales al sur de la frontera.

Infinidad de armas llegan en México de forma ilegal
Se estima que desde 2015, más de 185 mil armas utilizadas en crímenes en México han sido enviadas a la ATF para su rastreo. De ellas, más de 125 mil fueron identificadas como procedentes de Estados Unidos. La mayoría fueron compradas a comerciantes independientes, no grandes cadenas, que, de acuerdo con el estudio, venden 16 veces más armas de asalto y 60 veces más rifles de francotirador.
Este fenómeno ha provocado una carrera armamentista entre los cárteles y las fuerzas de seguridad mexicanas, donde cada parte incrementa su capacidad bélica. Mientras tanto, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) carece de presupuesto, personal e independencia para controlar efectivamente a los más de 75 mil comerciantes de armas registrados en Estados Unidos.

La consecuencia es clara: las armas legales de un país están contribuyendo a la inestabilidad de otro. El caso de Erik Flores Elortegui, quien compró legalmente un rifle Browning en Oregón y luego lo introdujo ilegalmente a México, es sólo un ejemplo más de una cadena de negligencias que termina en tragedias masivas.
El tráfico de armas desde Estados Unidos hacia México no es un accidente: es el resultado de políticas laxas, intereses económicos y falta de voluntad política. Mientras no se imponga una supervisión más estricta, las comunidades mexicanas seguirán pagando el precio con vidas humanas.
