Tras el estreno de la bioserie de Chespirito, resurgieron antiguas polémicas y escándalos que marcaron momentos de su carrera.
Aunque su legado está marcado por la comedia, Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) también tuvo una relación compleja con la política mexicana y latinoamericana.
Fue sobrino del expresidente Gustavo Díaz Ordaz, a quien defendió públicamente, y expresó simpatía por gobiernos conservadores, apoyando campañas del PAN y oponiéndose al aborto legal.
Su cercanía con Televisa y el PRI lo convirtió en un símbolo del entretenimiento alineado con el poder. Además, sus giras durante las dictaduras de Pinochet en Chile y Videla en Argentina generaron críticas, aunque él afirmó que su compromiso era con el público, no con los regímenes.
A pesar de no abordar directamente temas políticos en sus programas, su figura fue utilizada como herramienta cultural en contextos autoritarios, lo que ha generado debates sobre su papel en la historia mediática de América Latina.

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Autor: Edward E. López
