Durante los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto, el Fonden se convirtió en un fideicomiso marcado por la corrupción y el uso político.
Aunque fue creado para atender emergencias, el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) operó con discrecionalidad, sobreprecios y desvíos millonarios. Se documentaron compras por “causa de fuerza mayor” en estados sin desastres, obras inconclusas y procesos burocráticos que tardaban hasta 120 días en liberar recursos.
En 2005, la coordinadora de Protección Civil fue inhabilitada por irregularidades, y en 2010 el presupuesto del Fonden aumentó sin mejorar su eficiencia. La funcionaria Raquel Buenrostro denunció que cada desastre traía consigo un escándalo, evidenciando cómo el fideicomiso se transformó en una herramienta de simulación institucional y beneficio político.

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Autor: Edward E. López
