Políticos y exfuncionarios del PAN han enfrentado procesos por corrupción, lavado y delincuencia organizada que terminaron por llevarlos tras las rejas.
La historia reciente del PAN está marcada por figuras que pasaron de ser referentes políticos a protagonistas de escándalos judiciales.
Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública, fue sentenciado en Estados Unidos a 38 años por narcotráfico y delincuencia organizada, convirtiéndose en el rostro más duro de la infiltración criminal en las instituciones.
Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora, terminó condenado por lavado de dinero y defraudación fiscal, reflejo de cómo la corrupción alcanzó a las élites estatales. Y Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas, hoy prófugo, simboliza la fragilidad de la justicia mexicana frente a delitos de delincuencia organizada y recursos ilícitos.
Estos casos muestran cómo el partido enfrenta una crisis de credibilidad, con líderes que pasaron de la política a los tribunales.

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Autor: Edward E. López
