Múltiples gobernadores mexicanos que han pisado la cárcel enfrentaron procesos por corrupción, narcotráfico, lavado de dinero e impunidad.
Desde el año 2000, al menos una veintena de gobernadores mexicanos han pisado la cárcel por delitos que van desde corrupción y desvío de recursos hasta vínculos con el narcotráfico y desapariciones forzadas.
Entre los casos más emblemáticos se encuentran Javier Duarte de Veracruz, detenido por lavado de dinero y asociación delictuosa; Mario Villanueva de Quintana Roo, acusado de nexos con el Cartel de Juárez; Andrés Granier de Tabasco, procesado por peculado y ejercicio indebido del servicio público; Tomás Yarrington de Tamaulipas, extraditado por narcotráfico y lavado; y Roberto Borge de Quintana Roo, señalado por venta irregular de terrenos. Otros nombres como Rodrigo Medina de Nuevo León y César Duarte de Chihuahua también enfrentaron procesos por enriquecimiento ilícito y corrupción.
Estos casos reflejan un patrón de impunidad rota parcialmente por la presión social y judicial, aunque muchos procesos siguen inconclusos y las víctimas de violencia política aún reclaman justicia.

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Autor: Edward E. López
