General Motors anunció medidas para mitigar el impacto de los aranceles como el traslado de una parte de su producción a EU.
General Motors (GM), el mayor fabricante de automóviles en Estados Unidos, reportó una caída del 35 por ciento en sus ingresos netos durante el segundo trimestre de 2025, golpeado por los nuevos aranceles a la importación de vehículos y autopartes establecidos por el presidente Donald Trump.
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La medida comercial le costó a la compañía mil 100 millones de dólares en ganancias operativas.
A pesar de registrar sólidas ventas en sus concesionarios, GM vio cómo sus utilidades netas se redujeron a mil 800 millones de dólares, frente a los 2 mil 900 millones reportados en el mismo periodo de 2024.

En respuesta, la empresa ajustó a la baja su proyección de ganancias para el año, aunque mantiene su expectativa general para 2025.
En una carta dirigida a los accionistas, la directora ejecutiva de GM, Mary Barra, destacó que la empresa se está adaptando a las nuevas realidades del mercado:
“Estamos posicionando el negocio para un futuro rentable a largo plazo mientras respondemos a cambios en las políticas comerciales y fiscales, y a un panorama tecnológico en rápida evolución”.

Según el analista de Bernstein, Daniel Roeska, los resultados internacionales, incluidos los de China, y las fluctuaciones en el tipo de cambio ayudaron a mitigar la debilidad observada en el negocio principal de GM en América del Norte.
Ganancias de General Motors caen en un 35%
Los aranceles del 25 por ciento impuestos en abril por la administración Trump han afectado especialmente a GM, que importa alrededor de la mitad de los vehículos que vende en Estados Unidos, incluyendo modelos Chevrolet y Buick fabricados en Corea del Sur, así como camionetas y vehículos eléctricos ensamblados en México y Canadá.

Aunque la política fue parcialmente suavizada al eximir a la mayoría de las autopartes procedentes de Canadá y México, los fabricantes sólo pagan aranceles sobre el contenido no estadounidense en vehículos ensamblados en esos países.
En un esfuerzo por mitigar el impacto, GM anunció medidas como el traslado de parte de su producción a Estados Unidos, incluyendo el movimiento de la fabricación del Chevrolet Blazer a gasolina desde México a Spring Hill, Tennessee. Aun así, la empresa reconoció que estas acciones aún no se implementan por completo.

La crisis arancelaria no es exclusiva de GM. Stellantis, la compañía matriz de marcas como Ram y Jeep, reveló esta semana que los nuevos aranceles redujeron sus ingresos en 350 millones de dólares, y Tesla se prepara para reportar sus propios resultados afectados por esta política comercial en los próximos días.
GM advirtió a principios de año que los aranceles podrían sumar entre 4 mil y 5 mil millones de dólares en costos adicionales, aproximadamente un tercio de sus ganancias antes de impuestos del año pasado, por lo que continuará evaluando estrategias para amortiguar su impacto financiero.
