Caro Quintero confesó en sus declaraciones judiciales que el Cartel de Guadalajara se surtió con armas de origen estadounidense.
Rafael Caro Quintero, uno de los criminales centrales para la fundación del narcotráfico moderno, adquirió en la década de 1980 en Estados Unidos las armas que fueron utilizadas por el Cartel de Guadalajara para secuestrar, torturar y asesinar al agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena Salazar, homicidio por el que está siendo juzgado en la Unión Americana.
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Según declaraciones ministeriales de Caro Quintero y su aliado Ernesto Fonseca Carrillo, alias “Don Neto”, las armas fueron compradas de forma clandestina en armerías de ciudades como San Diego y Los Ángeles, California.

Asesinato de Kiki Camarena se operó con armas de EU
La transacción fue realizada por intermediarios de confianza, quienes introdujeron el arsenal a México sin autorización de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Las autoridades mexicanas confirmaron que dichas armas nunca estuvieron registradas ni contaron con permisos de portación a través de un informe realizado por el entonces titular de la Sedena, Juan Arévalo Gardoqui.
“La Dirección General del Registro de Armas de Fuego y Explosivos de esta Secretaría de la Defensa Nacional, no ha expedido en ningún momento permiso al C. Rafael Caro Quintero para tener las armas descritas en su oficio; que las propias armas no fueron nunca registradas en la citada Dirección, así como que tampoco se ha expedido permiso para portar dichas armas (…), la totalidad del armamento descrito se encuentra tipificado como de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Mexicanos”.
El secuestro del agente Camarena, ocurrido el 4 de febrero de 1985, marcó un punto de quiebre en la relación bilateral entre los gobiernos de México y Estados Unidos. La operación fue ejecutada con armas adquiridas por el Cartel de Guadalajara, liderado por Caro Quintero, Fonseca Carrillo y Miguel Ángel Félix Gallardo.
El secuestro, tortura y posterior asesinato de de Camarena fue el detonante de una intensa cacería internacional encabezada por la DEA.

Una copia certificada del expediente judicial del caso revela que el arsenal fue fundamental para las operaciones del cartel en ese periodo. Fusiles de asalto, pistolas de grueso calibre, granadas y hasta metralletas con silenciador componían el armamento utilizado para proteger cultivos de marihuana, custodiar propiedades y ejecutar actos de violencia.

Caro Quintero pagó 50 dólares por cada una de sus armas
En 1985, la Procuraduría General de la República (PGR) documentó la detención de Caro Quintero en Costa Rica y su traslado a México, donde rindió declaración en la sede de Eje Central. En su testimonio, el capo sinaloense afirmó que el armamento había sido adquirido legalmente las armas de fuego en Estados Unidos.
Según las declaraciones judiciales, las armas adquiridas por el Cartel de Guadalajara tuvieron un costo de 50 dólares cada una. Para el tipo de cambio de dichos años, el cual era de 500 pesos por dólar, cada arma costó 25 mil pesos.

Cuarenta años después, el 27 de febrero de 2025, Caro Quintero fue extraditado a Estados Unidos junto a otros 28 líderes criminales, como parte de un acuerdo entre el gobierno de México y las autoridades estadounidenses. En un gesto simbólico, el hijo de Kiki Camarena prestó las esposas de su padre para inmovilizar al capo sinaloense durante su entrega en Nueva York.
Cinco días más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos desestimó los primeros alegatos de la demanda del gobierno mexicano contra fabricantes de armas estadounidenses. Esta demanda, respaldada por las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, acusa a empresas como Smith & Wesson, Colt y Glock de facilitar, mediante prácticas laxas, el tráfico ilegal de armas a México.

Caro Quintero, quien estuvo preso en México durante 28 años y luego huyó por casi una década, enfrenta ahora un proceso judicial en Estados Unidos. A sus 72 años, podría ser condenado a cadena perpetua o incluso a la pena capital.
