El Perris fue una figura prominente del Cártel de Sinaloa y estuvo encargado del aparato de seguridad de la facción de Los Chapitos.
El día de hoy se dio a conocer el audio en el que se revelaron las últimas palabras de Jorge Humberto Figueroa Benítez, alias El Perris o el 27, quien fuera jefe de seguridad de Los Chapitos, hijos del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.
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Figueroa Benítez fue abatido el viernes 23 de mayo por fuerzas especiales del Ejército Mexicano en el municipio de Navolato, Sinaloa.
Tras haber vivido una vida llena de lujos, El Perris falleció en una humilde vivienda de un solo nivel, sin refuerzos y abandonado por sus lugartenientes.

Estas fueron las últimas palabras de El Perris
El audio filtrado en el que se escucha una frecuencia de comunicación que utilizó El Perris para pedir ayuda fue compartido en redes y su autenticidad ya fue confirmada.
En él, El Perris pide apoyo a sus escoltas para poder evadir la inminente llegada del ejército, ayuda que nunca llegó:
Perris: “Mi compa, mi compa, 37”.
Sicario: “Adelante, adelante, oiga, deme la ubicación exacta para caerle ahí con la plebada”.
Perris: “No me dejes güey”
Sicario: “Negativo, negativo, jefe, así vamos”
Perris: “37, estoy a la vuelta”.
Sicario: “¿A qué altura? Acá, aquí andamos varias unidades”.
Perris: “¿A qué le tienes miedo o qué, verg*? Si los pinches soldados aquí andan ya, a la verg*”
Perris: “Órale, verg*s, arrímese, verg*, no que muy verg*s, órele”.

¿Quién era El Perris?
Jorge Humberto Figueroa Benítez alias El Perris, fue una figura prominente dentro del Cártel de Sinaloa.
Inicialmente integró la fracción de los Dámaso, liderada por Dámaso López Núñez, alias El Licenciado, y tras su disolución, El Perris decidió vincularse con Los Chapitos, convirtiéndose en el jefe de escoltas de los hijos de El Chapo, coordinando el aparato de seguridad que los protegió.
Fue considerado el sucesor de Néstor Isidro Pérez Salas, ‘El Nini’, detenido y extraditado a Estados Unidos.
El Perris también intervino en las actividades de elaboración y comercialización de fentanilo, participó en el llamado culiacanazo y en el operativo que culminó en el secuestro y envío a EU de El Mayo Zambada.
Antes de ser abatido, vivió meses de persecución y en dos ocasiones logró escapar del Ejército.
El Gobierno de EU ofrecía un millón de dólares por información que llevara a su captura. Lo acusaban de traficar fentanilo, portar explosivos y realizar actos de extrema violencia.

