El presidente Donald Trump ablandó su corazón retrasando siete días la aplicación de aranceles del 50 por ciento a Brasil.
Donald Trump firmó una proclama que impone nuevos aranceles a las importaciones de algunos productos de cobre, argumentando motivos de seguridad nacional, pero también impuso aranceles del 50 por ciento Brasil.
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La primera medida establece un arancel global del 50 por ciento a productos semiacabados de cobre y a derivados con alto contenido de este metal, a partir del 1 de agosto. Sin embargo, quedarán excluidos de esta disposición la chatarra de cobre y los insumos como minerales, concentrados, matas, cátodos y ánodos.
Trump pone duro castigo a Brasil
Donald Trump firmó este miércoles un decreto que eleva al 50 por ciento los aranceles adicionales a las importaciones provenientes de Brasil. La medida, que entrará en vigor el 1 de agosto, se suma al arancel generalizado del 10 por ciento que ya se aplicaba desde el pasado 2 de abril.

En un comunicado, Trump acusó al gobierno brasileño de cometer graves violaciones a los derechos humanos mediante la persecución, intimidación, acoso, censura y enjuiciamiento políticamente motivados en contra del expresidente Jair Bolsonaro y miles de sus seguidores.
Según el mandatario, estas acciones han debilitado el estado de derecho en Brasil.
El gobierno estadounidense también denunció que autoridades brasileñas han tomado medidas sin precedentes para presionar a empresas estadounidenses con el fin de censurar contenido político, expulsar usuarios de sus plataformas, entregar datos confidenciales de ciudadanos estadounidenses o alterar sus políticas de moderación.
Trump subrayó que los nuevos gravámenes no tienen un trasfondo comercial, sino que responden a lo que calificó como una “caza de brujas” contra Bolsonaro. La Casa Blanca afirmó que estas medidas buscan enviar un mensaje de defensa de los valores democráticos y los derechos fundamentales.

Brasil no estaría dispuesto a negociar con EU
El presidente de Brasil, Lula da Silva, afirmó que su país nunca negociará como si fuera un país pequeño contra uno grande, a solo dos días de que entren en vigor los aranceles adicionales del 50 por ciento impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump.
En una entrevista con The New York Times, Lula reconoció el poder económico, militar y tecnológico de Estados Unidos, pero subrayó que, aunque les preocupa, “no nos asusta”.
El mandatario brasileño sostuvo que Brasil no está dispuesto a negociar cuestiones que afectan su soberanía nacional ni las responsabilidades de su sistema judicial. En ese sentido, instó a Washington a buscar el diálogo para resolver las diferencias comerciales que han tensado la relación bilateral en las últimas semanas.

Lula remarcó que trata a todos los países con respeto y que espera la misma reciprocidad de parte de Estados Unidos. Además, defendió la solidez de la democracia brasileña, a la que calificó como “sagrada”, y rechazó cualquier presión relacionada con los procesos judiciales contra Jair Bolsonaro.
“Brasil ya ha vivido dictaduras. No queremos más”, declaró el presidente desde el palacio de Planalto, dejando claro que no cederá a los condicionamientos de la administración Trump.
