Irán recordó a Estados Unidos e Israel que un ataque a sus centrales eléctricas desencadenará un recrudecimiento del conflicto.
Irán advirtió este domingo que cerrará por completo el estrecho de Ormuz y atacará infraestructura estratégica de Estados Unidos e Israel si se concreta una nueva ofensiva militar en su contra. Dicho mensaje se produce en respuesta directa al ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, quien exigió a Teherán reabrir la vital ruta marítima en un plazo de 48 horas o enfrentar ataques contra sus instalaciones energéticas.
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La República Islámica dejó claro que cualquier agresión será respondida con una escalada de gran alcance. De acuerdo con autoridades iraníes, los objetivos incluirían instalaciones energéticas, infraestructura tecnológica y plantas de desalinización en toda la región, lo que podría desencadenar una crisis internacional con repercusiones económicas inmediatas.

En paralelo, la confrontación ya ha dejado consecuencias tangibles. Misiles iraníes impactaron en dos ciudades cercanas al principal centro de investigación nuclear de Israel, dejando al menos 200 personas heridas y múltiples edificios dañados, en un nuevo episodio de la guerra que inició el pasado 28 de febrero.
Respuesta de Irán a amenazas de Trump y Netanyahu
Ebrahim Zolfaghari, portavoz del Estado Mayor Central de Khatam al Anbiya, brazo de ingeniería de la Guardia Revolucionaria, afirmó que si Estados Unidos o Israel atacan la infraestructura energética iraní, la respuesta será devastadora y alcanzará a toda la región. Incluso advirtió que empresas con participación estadounidense podrían ser “completamente destruidas”.
La Guardia Revolucionaria fue más allá al señalar que cualquier país que albergue bases militares de Estados Unidos será considerado un objetivo legítimo. En ese contexto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Ghalibaf, alertó que un ataque provocaría un alza sostenida en los precios del petróleo y del gas a nivel mundial.

El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo global, se ha convertido en el principal punto de presión. La amenaza de cierre ya ha generado un bloqueo de facto, con petroleros detenidos y recortes en la producción de crudo debido a la imposibilidad de transporte.
Seyed Ali Mousavi, representante iraní ante la Organización Marítima Internacional, indicó que el paso por el estrecho será permitido “para todos excepto los enemigos”, lo que sugiere que Teherán controlará selectivamente el tránsito marítimo. De hecho, ya ha autorizado el paso de embarcaciones con destino a China y otros países asiáticos.

Trump enfrenta aislamiento internacional
Mientras tanto, Donald Trump entra en la tercera semana del conflicto enfrentando crecientes cuestionamientos. A pesar de calificar la ofensiva como un “éxito militar indiscutible”, la realidad muestra un escenario complejo: precios de la energía al alza, tensiones con aliados y una guerra sin una estrategia clara de salida.
El mandatario ha criticado abiertamente a países de la OTAN por negarse a colaborar en la seguridad del estrecho de Ormuz, lo que ha evidenciado un aislamiento diplomático. Además, dentro de su propio entorno político comienzan a surgir divisiones, especialmente entre sectores que cuestionan el costo económico y militar del conflicto.

Analistas consideran que Trump subestimó la capacidad de respuesta de Irán, que ha recurrido a misiles y drones para contrarrestar la superioridad militar estadounidense, además de utilizar el control del estrecho como herramienta estratégica.
En este contexto, el presidente estadounidense se encuentra ante una encrucijada: intensificar la ofensiva y arriesgar un conflicto prolongado, o declarar una victoria anticipada y retirarse, con el riesgo de dejar una región aún más inestable.
